jueves, 29 de septiembre de 2016

"PRESENTACION OFICIAL DE ALFA LUNA"


BUEN DÍA QUERIDOS LECTORES, SOY NUEVAMENTE YO, SU QUERIDA ADMINISTRADORA Y UN POCO LOCA AKIRE SAITAM.

EN LAS ANTERIORES ENTRADAS LES COMPARTI UN POCO DE MI TRABAJO, SOLO UNOS POEMAS DE MI AUTORÍA QUE ESPERO Y HAYAN SIDO DE SU AGRADO.


EN ESTA OCASION VENGO A COMPARTIRLES EL PRIMER CAPITULO DE MI NOVELA( MI BEBE, DECIR QUE AMO A MI NOVELA ES POCO) "ALFA LUNA", QUIERO SABER QUE LES PARECE, POR QUE COMO TODO ESCRITOR QUIERO QUE LA GENTE CONOSCA MI TRABAJO Y QUE MEJOR QUE USTEDES LECTORES PARA SABER SI SIRVO O NO PARA ESTO8 SI LA ODIAN MORIRE, NO LITERALMENTE PERO PIENSENLO ME MATARAN ASÍ QUE HAY USTEDES SABEN JAJAJA) 

BUENO AQUI SE LOS DEJO, SEÑORES Y SEÑORITAS, CON USTEDES EL PRIMER CAPITULO DE ALFALUNA( APLAUSOS IMAGINARIOS!!!)





CAPITULO 1°- "CUANDO EL SOL SE PUSO POR PRIMERA VEZ"



Cuanto tiempo a pasado desde el día que abrí mis ojos por ultima vez...

Cuanto a pasado desde la infernal noche que te perdí...

Nuestro romance prohibido por los tuyos y los mios...que no aceptaron ver mas haya de su maldita guerra...solo por ser "Diferentes".

Ahora... por desear lo que no me era permitido, estoy en mi eterno castigo,cayendo en la profundidad de este inmenso abismo, sin salida, durante un siglo, esa fue mi penitencia, impuesta por los que me traicionaron...

Pero lo peor que pudieron hacer, por lo que no los perdonare, y desearan no haber nacido cuando salga de aquí...es por separarme de ti.

Despierto sobresaltada bañada en sudor, ya es de mañana, aun puedo sentir mi corazón agitarse en mi pecho; Otra pesadilla.

Ese maldito sueño otra vez, se repite una y otra vez cada que me duermo, es como si estuviera en un casette y mi mente lo reprodujera cada que mis párpados se cierran, tengo miedo, mucho miedo, quiero gritar de la frustración por el horror que me invade cada que tengo ese sueño, pero no puedo mi boca no me obedece no se abre para que pueda emitir un sonido, con un demonio tranquilízate Carmina respira recuerda lo que dice el doctor Raver todo esta en tu cabeza..todo esta en tu cabeza...
Repito una y otra vez esa letanía para ver si me convenso de que no es...REAL.

Me levanto de la cama es lo único que puedo hacer para evitar caer nuevamente en mi pesadilla se que si me vuelvo a recostar caeré de nuevo,me pongo de pie y siento mis piernas como gelatina producto del terror que acabo de experimentar, me dirijo a la ventana y corro las cortinas y quien lo diría el clima habitual de san Francisco no me sorprende esta soleado.....otra vez.
No me puedo quejar de las dos ventanas de mi habitación la que me muestra el bello clima de la ciudad es la mas "optimista",claro si eres de esos adolescentes que parece que diario desayunan miel,azúcar,combinados con anti-depresivos y que con solo mirarlos caes en un coma diabetico...
Lose,lose sueno como la típica anciana amargada que goza criticando a sus vecinos,pero no soy así solo es que la verdad no me gusta ser algo que no soy y si algo no me gusta....solo lo digo...por eso no tengo AMIGOS.

La verdad esto de no tener a nadie no me importaba.Hasta que llegue a sexto grado ay fue cuando mi mundo se torno oscuro.

Fue un verano cuando yo tenia 11 años,era la primera semana de vacaciones, mi padre había salido de la ciudad por asuntos de trabajo. El era arquitecto y tenia que volar a New york de inmediato pues un edificio que estaba diseñando no convencía a los ejecutivos a cargo del proyecto y tenia que hacerle algunas modificaciones.

Así que se fue,nos dejo a mi y a mi madre solas.

Mi madre solía decirme que era una niña muy especial, que irradiaba luz por los ojos y que no debía preocuparme por no hacer amigos,por que lo importante no era la cantidad si no el valor que cada uno de ellos tenia para mi.

Siempre se preocupo de que no tu viera a nadie...
pero la verdad era...que si tenia a alguien....jamas le hable a mi madre de el por que ella jamas lo habría entendido...Era....mi Secreto.

Claro si se le puede considerar alguien a quien solo existe en mis sueños...ANGER


*SE PROHIBE LA COPIA O REPRODUCCION DE LA HISTORIA SIN CONSENTIMIENTO DEL ESCRITOR. 

-AKIRE SAITAM



martes, 20 de septiembre de 2016

"SANTA O DIABLA"









Hoy compre un nuevo cuaderno, de tapa dura y muchas hojas, uno mas que pronto sera otro de tantos apilados junto al mueble a un lado de mi cama...

Esto que estas leyendo no son mas que mis delirios, resultados de otra noche de no poder dormir por pensar en ti, en mi y en lo que nunca te diré..

Disfruta el espectáculo de mis sueños rotos, toma asiento pero no te pongas cómodo, por que así como hoy te quiero mañana tal vez te olvidare.

Tal vez pienses que mi amor es una mezcla de amor-odio, pero nene no malinterpretes, quizás algunas veces suene cursi y creas que todo en mi es dulce...

Por que no sabes lo que te haría si fueras mio, soy egoísta con lo que me pertenece...

Solo tu decidirás...




¿Quieres santa o quieres Diabla?

domingo, 18 de septiembre de 2016

"LA MANERA EN QUE TE QUIERO"





PRIMERO QUE NADA DÉJENME DARLES LA BIENVENIDA A ESTE NUESTRO BLOG, Y DIGO NUESTRO POR QUE SIN USTEDES NO PODRÍA EXISTIR.

ME PRESENTO, MI NOMBRE ES AKIRE SAITAM, SOY JUNTO CON MIS COMPAÑEROS UNA DE LAS ADMINISTRADORAS ASÍ QUE NO SE SORPRENDAN SI VEN UNA QUE OTRA PUBLICACIÓN  MÍA, NO ES UN VIRUS NI PUBLICIDAD BARATA, SOLO SOY YO TRAYÉNDOLES RECOMENDACIONES DE UN LIBRO QUE QUIZÁ LEÍ Y ME ENCANTO Y QUIERO QUE CONOZCAN.

PARA NO HACER TAN LARGO ESTO, LES DEJO UN POEMA DE MI AUTORIA, ESPERO QUE SEA DE SU AGRADO.

HASTA LUEGO CHICOS, NOS LEEMOS OTRO DÍA!!!!



"LA MANERA EN QUE TE QUIERO"






TE QUIERO...






Dela manera menos inocente de la palabra...


Te quiero, anhelo y deseo tan pero tan mal.



Que si te tuviera enfrente te abrazaría tan fuerte que sentiría tu alma y la mía fundirse en una sola...


Hundiría mi rostro en tu cuello dejando a mi boca avariciosa trazar un camino de besos de tu garganta a tu barbilla, tanteando terreno delineando el contorno de tus labios perdiéndome en el éxtasis de sentir tu cuerpo estremecerse en mis brazos.

Lentamente uniría mis labios con los tuyos degustando primero tu labio superior, luego el inferior atrapándolo entre mis dientes.



Pero como tu no sabes como te quiero.

No te imaginas como te quier



Solo me imagino lo que te haré cuando lo sepas. 

jueves, 15 de septiembre de 2016


YO NO DIJE ADIÓS

Ella lleva un hermoso vestido blanco. Un velo cubre su rostro y su falta de emoción. Hace algunos ayeres estaba con quien seguramente, sería su futuro... Ahora esto. Comienza a quitar los pétalos de la inocente flor que ha tomado y los deja caer poco a poco pensando en el otro ¿O es mejor llamarlo el primero?

Él está en casa y es de noche. Toma el té dulce que ya es costumbre sin haber una razón. Cuando extiende su brazo para coger la taza, un pequeño pétalo salido de la nada cae en la bebida. Le recuerda aquel arreglo que le dio y esta dejó morir. Arroja la pequeña taza y comienza a caminar de un lado a otro.

Ella se pregunta qué estará haciendo él: Le hubiera encantado verlo allí... Ser suya (¿No lo es ya?) Sabe que tiene dos corazones y se niega a devolver el extra a su dueño. No soporta saber que recibió amor y a cambio regaló un adiós. Lanza el ramo que acaba de ser testigo de la unión.

Aunque nunca se despidieron, era implícito que ya no se verían.

Él tiene cerrados los ojos cuando siente aquel ligero golpe en su pecho. Su corazón duele; Mas el golpe es externo: El destino le da un ramo maltratado como burla a sus emociones. Cae de rodillas, sin embargo ya no tiene lágrimas para llorar. Piensa en aquel invierno frío en que la obscuridad lo atemorizó y ella se volvió su luz... La luz ¿Realmente acabó la época en dónde ambos brillaban?

A ella la cubre la sombra del Kremlin: A él le hubiera encantado. Juntos hablaron de los libros que a ambos les dieron cordura. Esperaban verse en la cima de una montaña; Compartir los recuerdos del pasado para nunca olvidar su procedencia... Escuchar una declaración... Su declaración. No logra entender por qué ha tomado esta decisión y grita al viento: «Aún lo amo», y espera en secreta oración. A su mente viene la última vez que se vieron bajo luz lunar.

Él se levanta para terminar con el sufrimiento cuando una brisa le susurra: «Aún te amo». Jamás sintió tanto dolor como el que ella significa. Es su verdadero amor y sabe que los demás solo serán para no pensarla tanto. Sus silenciosos labios secos tiemblan, pero logran articular su respuesta.

Ella cree oírlo y voltea.

Ambos están frente a frente en diferentes lugares... Escasos centímetros los separan... ¡Pero si son océanos enteros! No, uno siempre va a estar con el otro les guste o no. El sol despertará y encontrará la forma de juntar las almas que se partieron.

Él devuelve las flores y ella huele su aroma: Su masculino y tierno olor.

Ambos se dan la espalda sabiendo, un día se cruzaran: La duda es ¿Cuándo?

Él canta en la obscuridad y avanza al futuro que le espera.

Ella siente muy atrás al que conocía realmente y va al futuro que ha elegido.



Ivân Kröger

viernes, 2 de septiembre de 2016

TONIO KRÖGER. 

THOMAS MANN.



En esta obra, Thomas Mann nos presenta el proceso de desarrollo y evolución de un artista, Tonio Kröger, desde su infancia y adolescencia hasta su madurez. Los orígenes de Tonio, que juegan un papel importante en la obra, son, hasta cierto punto, autobiográficos: al igual que Tonio Kröger, Thomas Mann era hijo de un comerciante alemán, Thomas Johann Heinrich Mann, y la hija de una familia criolla Julia Silva-Bruhs. Estos orígenes marcan el carácter de Tonio, y dan lugar a una serie de oposiciones que aparecen una y otra vez a lo largo del texto.

La oposición entre el mundo nórdico del padre y el meridional de la madre se manifiesta ya en el nombre del protagonista. Kröger es lo burgués, espiritual, mientras que Tonio representa el mundo de la madre, de la sensualidad y del artista. Ya en el primer capítulo queda reflejada la importancia que esto tiene para el joven Tonio, que se da cuenta de que no es como los demás, y que su nombre no hace más que marcar esta diferencia “… Tonio war etwas Auslándisches und Besonderes. Ja, es war in allen Stücken etwas Besonderes mit ihm, ob er wollte oder nicht, und er war allein und ausgeschlossen von den Ordentlichen und Gewöhnlichen…” Esta preocupación por sus orígenes, y más concretamente por el mundo de su madre, da lugar a una obsesión en Tonio que queda reflejada en una frase que se repite a lo largo de la obra: “Wir sind doch keine Zigeuner im grünen Wagen, sondern anständige Leute, Cónsul Krögers, die Familie der Kröger…”

La relación que Tonio establece con Hans Hansen, al igual que la que establecerá más tarde con Ingeborg Holm, estará marcada precisamente por esta preocupación de Tonio de encajar en su entorno. Hans es el prototipo de normalidad en el contexto en el que ambos crecen, le interesa la hípica y no la poesía, y mediante esta amistad Tonio consigue, en cierto modo, entrar en contacto con un mundo que no lo acaba de aceptar, aunque tampoco lo rechace abiertamente. Esta misma pauta va a seguir en su enamoramiento de Ingeborg. Desde un principio nos queda claro que no existe ningún tipo de relación entre ellos, pues Ingeborg no le presta la más mínima atención, el hecho de que Tonio se enamore de ella es síntoma de un deseo de integrarse en un grupo al que no pertenece pero por el que una parte de su ser se siente atraído. Esto queda claro cuando Tonio, ya maduro, coincide con ambos en Aalsgaard: “…dich zum Weibe nehmen, Ingeborg Holm, und ein Sohn haben wie du, Hans Hansen…” 

El texto toma una posición un tanto determinista respecto al ser humano. Son los orígenes de Tonio los que determinan su vida, y el no tiene la capacidad para controlarla, da lo mismo lo que haga, su situación no cambiará: “…Noch einmal anfangen? Aber es hülfe nichts. Es würde wieder so werden…”

En el capítulo 4 se expone la teoría estética de Tonio, que podría considerarse también la del autor. Esta teoría estética se basa en la oposición entre vida y arte, que podría asimilarse a la oposición entre el mundo paterno y el materno, el burgués frente al artista. Para Tonio el arte supone una relación fría con lo humano, no es posible vivir y crear a la vez, al menos crear obras de interés. Aquí pone el ejemplo de un soldado que escribe poesía, mala naturalmente, y del que piensa: “Da stand er und bü te in gro er Verlegenheit den Irrtum, dass man ein Blättchen pflücken dürfe, ein einziges, vom Lorbeerbaume der Kunst, ohne mit seinem Leben dafür zu zalen…” Así, vivir es incompatible con crear, y este es precisamente el problema de Tonio, porque como el mismo dice “Ich liebe das Leben”. La vida del artista implica el observar la realidad y desentrañarla, de modo que pueda ser expresada, pero perdiendo en el proceso toda su imagen de grandeza o de alegría. Por este motivo considera que los inocentes y los puros son aquellos que no encuentran ningún interés en el arte, ya que ellos no padecen esa “nausea del conocimiento”, que consiste en ese estado en el que le basta a un hombre comprender una cosa para que esta le produzca inmediatamente una repugnancia mortal. Y también es esta la causa por la que no considere que ser artista sea un don, sino al contrario una maldición: el ama la vida, pero por ser artista no es capaz de disfrutarla, “…ich es oft sterbensmüde bin, das Menschliche darzustellen, ohne am Menschlichen teilzuhaben…” 

A lo largo de la obra aparecen elementos que sirven para marcar las oposiciones sobre las que trabaja el autor. Uno de estos elementos son los “ojos azules”, que caracterizan a los personajes inocentes y puros, tanto Hans como Ingeborg, personajes a los que ama y a los que desea acercarse tienen los ojos azules. Frente a estos se sitúan los “ojos negros”, los suyos propios, pero también los de otros artistas y los de aquellos que le comprenden. También la oposición entre burgués y artista es significativa. Desde mi punto de vista esta oposición tiene mucho en común con la de los “ojos azules”, pero hay una diferencia importante: Tonio es artista, pero también es burgués, aunque se trate de “ein verirrter Bürger” , con lo que los dos opuestos se funden, mientras que la oposición del color de los ojos se mantiene a lo largo de toda la obra.

Thomas Mann era un admirador apasionado de la música de Wagner, y de hecho toma prestada una clave estructural elemental de su obra, el Leitmotiv, una secuencia de notas que es repetida en momentos clave y que se asocia con un personaje, un acontecimiento o un tema y lo evoca cada vez que se repite. En este caso lo que se repite es un verso de Theodor Storm: Ich möchte schlafen, aber du musst tanzen. Aparece por primera vez en el capítulo 2, haciendo referencia a Ingeborg durante la lección de baile, y vuelve a aparecer hacia el final, en el capítulo octavo, también haciendo referencia a Ingeborg durante un baile. En ambos casos expresa un sentimiento de melancolía hacia un modo de vivir que él sabe que no puede conseguir. 

Literatura Alemana (desde finales del siglo XIX hasta 1945)


Lo nuevo de este relato, cuando se lee en perspectiva histórica y comparada, estriba en esa insólita fascinación del hombre artístico por la normalidad: la normalidad de la democracia, el humanismo, el pacifismo. En suma, la normalidad de la civilización. Lo abruptamente insinuado en Tonio KrögerThomas Mann lo llevó a magistral consumación en su saga mítica José y sus hermanos (1933-1943). Su héroe, el José bíblico, compendia lo mejor de Tonio Kröge.r y de Hans Hansen. Es lúcido y artístico como el primero, pero también ingenuo y vital como el segundo: es un favorito de los dioses que lo tiene todo. Atrás quedan las oposiciones, que resultan felizmente integradas. “Todo hombre”, se lee en José y sus hermanos, “tiene y prefiere más o menos conscientemente una imagen, una idea predilecta que constituye para él un manantial de secretas delicias, alimenta su concepto de la vida y le sirve de sostén. Para José esta idea inefable era la cohabitación de lo carnal y lo espiritual, de la belleza y la sabiduría, la conciencia de estos méritos que se realzan mutuamente”


“El relato del siglo” dibuja el camino para una domesticación del yo romántico, inflamado y salvaje, y en consecuencia, enteramente incompatible con la buena convivencia entre ciudadanos. El corazón del yo romántico alberga deseos infinitos y la convivencia democrática pone dique a esos deseos. El Romanticismo ha denostado esas limitaciones al grito de la libertad interior del artista y les ha retirado toda posible fuente de legitimidad. Tonio Kröger señala una dirección contraria: no anular el yo romántico —por supuesto que no: está en el origen de nuestra individualidad— sino educar sus excesos y civilizarlo. La era del conflicto irrebasable ha terminado; ahora se trata de desbrozar la escondida senda que conduce a una reapropiación consciente y voluntaria de los límites inherentes a la convivencia, no solo los exteriores que regulan una ordenada vida en común, sino también aquellas delimitaciones interiores que, lejos de alienarnos, nos constituyen como los individuos finitos y mortales que somos.





Y para culminar esa tarea hemos de desarrollar un fino sentido para percibir la verdad, bondad y belleza de esos límites, ese mismo sentido que movió a Tonio Kröger a enamorarse, contra toda evidencia, de la “seductora trivialidad” y de “las delicias de la vulgaridad”. El lema de la nueva época no será otro que aquel que se dio a sí mismo Goethe: “Limitarse es extenderse”.







Tonio Kröger presenta tres escenas de amor en sucesivas etapas de la vida del protagonista (14, 17 y 30 años). El objeto del primer amor es Hans Hansen; el del segundo, Inge Holm. En la tercera escena Tonio, solo en una sala de baile de un pueblo de Dinamarca, se encuentra por casualidad con sus dos amores de juventud, unidos en matrimonio. La interpretación de lo ocurrido se transfiere a una larga conversación intercalada en la peripecia del relato entre Tonio y la pintora Lisaveta Ivanovna y a la carta final que le remite a esta. Le revela a su amiga que al arte proporciona lucidez al artista, pero que él se halla fatigado de esas “náuseas del conocimiento” que estragan lo humano residente en él. Para él ahora, “lo normal, lo honrado y lo amable representan el reino de nuestras ilusiones: la vida en su seductora trivialidad”. ¿Qué artista romántico, poseído por ese rousseauniano amour de soi, persuadido de la importancia de su enfática misión, cantaría las alabanzas de la honradez normal y de su seductora trivialidad? Pues bien, Tonio Kröger lo hace y, no contento con ello, aun se resuelve a encomiar atrevidamente “las delicias de la vulgaridad”.

La domesticación del Romanticismo

El conflicto entre individualismo y sociedad alimenta la novela moderna
El escritor Thomas Mann quiso resolverlo en el relato ‘Tonio Kröger’
Según el prestigioso crítico alemán Reich-Ranicki, es el relato que mejor simboliza el siglo XX

JAVIER GOMÁ LANZÓN

10 ENE 2014 - 17:01 CST

1 En 1930, solo unos meses después de habérsele concedido el Premio Nobel de Literatura, Thomas Mann (1875-1955) publica en la revista Die Neue Rundschau un breve texto autobiográfico. Se le había otorgado el premio, así lo declara el diploma entregado en el solemne acto, como autor de su primera novela, Los Buddenbrook, con la que había ganado muy joven celebridad mundial, y ello pese a que para entonces ya habían aparecido títulos posteriores a ese primero como Muerte en Venecia o La montaña mágica, hoy considerados clásicos de la literatura universal. Por eso sorprende tanto más la confidencia que el novelista desliza en su autobiografía. Se está refiriendo a su obra teatral Fiorenza y de pronto leemos: “Le había precedido un volumen de novelas cortas, en donde iba la narración que todavía hoy es acaso, entre todo lo que yo he escrito, la más próxima a mi corazón y la que aún hoy gusta a los jóvenes: Tonio Kröger”.

¡Toma ya! Ese relato breve escrito por un veinteañero en esforzada lucha por apoderarse de su desbordante talento creador, solo vagamente recordado y leído en la actualidad, es “el más próximo al corazón” del Mann maduro. Por otra parte, Thomas Mann y los suyos, colección de ensayos del prestigioso crítico literario Marcel Reich-Ranicki, recientemente fallecido, incluye uno intitulado así: “El relato del siglo: Tonio Kröger”. Nótese que ninguno de los dos, novelista y crítico, afirman que sea la mejor o la más perfecta de sus obras. De hecho, el segundo escribe: “Pues resulta indudable que Tonio Kröger constituye un producto imperfecto, un producto literario enormemente deficiente incluso”. Y a continuación se extiende en el análisis literario del texto y en su influencia sobre otros novelistas, sin argumentar, por desgracia, por qué, pese a esas deficiencias que juzga enormes, lo escoge nada menos que como el relato representativo o simbólico de todo el siglo XX.


Este artículo se propone suministrar esa explicación de teoría general de la cultura que falta a Reich-Ranicki. Permítaseme añadir, por mi parte, que cuando leí el relato por vez primera, allá en el país de la lejana adolescencia, presentí, en efecto, que en él se hallaba involucrada, de forma más o menos latente, la cuestión palpitante de la cultura contemporánea: el peliagudo problema de la domesticación del yo romántico.

2 Cuando nace el yo moderno —aquella conciencia de estar dotado de una dignidad incondicional, resistente a todo, incluido el interés general o el bien común de los hombres—, el conflicto social es inevitable. Porque la sociedad reclama la integración de ese yo individual dentro de la economía productiva —oficio y casa, producción y reproducción— mientras que él anhela, por el contrario, seguir con fidelidad las leyes de su corazón. Desafía el orden constituido, que se le presenta como una amenaza a sus deseos más genuinos y personales, y a la postre sucumbe aplastado por el superior peso de la inclemente mayoría social. Para narrar ese conflicto se inventa un nuevo género literario: la novela moderna. Desde Cervantes a Thomas Mann las novelas recrean con mil variaciones esa conflictividad no resuelta.

Ahora bien, durante el Romanticismo dicho conflicto se exacerba y asume un radicalismo hasta entonces desconocido que lo encontramos bien compendiado en el título del célebre ensayo de Kierkegaard: Aut-aut. Que quiere decir: o lo uno o lo otro, dos opciones incompatibles y absolutamente irreconciliables. Las dos opciones en pugna son: de un lado, la ética del trabajo y las reglas del matrimonio burgués (oficio y casa); de otro, una vida digna de ese nombre, elevada y apasionada, los derechos del artista genial y los deseos infinitos del corazón. El antagonismo establecido por el Romanticismo conduce a una suerte de desprecio mutuo: para el artista, la mayoría social se compone de burgueses regidos por convenciones hipócritas, filisteos de mostrenca existencia; para la mayoría social, el artista es un bohemio sospechoso, amoral, estéril. Hay, pues, que elegir entre una normalidad sana pero estúpida y una individualidad auténtica pero excéntrica, maldita y socialmente fracasada.

Este aut-aut romántico estructura el mundo simbólico en el que se desenvuelven las grandes novelas europeas a partir del Werther de Goethe y La nueva Eloísa de Rousseau, fundadoras de la nueva etapa. Y, al final de esa etapa de más de siglo y medio, todavía sigue alimentando el universo de las principales novelas de Thomas Mann, Los Buddenbrook, Muerte en Venecia, La montaña mágica, hasta la última de sus creaciones maestras, Doctor Faustus. En todos los casos, sus protagonistas se agitan en esa contraposición radical, irrebasable, entre la esfera de una vida buena, sencilla y burguesa, y la del amor mórbido y la belleza culpable cultivados por un yo artístico de anhelos absolutos y rebelde a la integración social.

Durante la Gran Guerra, Mann proyectó el aut-aut romántico sobre el conflicto bélico en Consideraciones de un apolítico (1918), un ensayo largo, espeso y atormentado en el que, asistido por un vasto aparataje cultural, legitima el imperialismo bélico del káiser Guillermo II de Alemania. Llevado de un cierto esquematismo, aplica a Francia los atributos de la Zivilisation objeto de su exquisito desprecio —el humanismo, la política, el pacifismo y la democracia defendidos por su hermano Heinrich— en tanto que presenta Alemania como la realización histórica de la verdadera Kultur, siempre artística y apolítica según él. Tan magno empeño, como si el ensayo hubiera madurado precisamente cuando su autor estaba a punto de desprenderse de sus ideas, sería seguido prontamente de una retractación en toda regla por el propio novelista. En 1922 pronunció la resonante conferencia Sobre la república alemana en la que cruza la raya y, con gran ceremonia, se pasa públicamente a la antes aborrecida Zivilization —que, tras la derrota militar, había asumido en Alemania la forma de la democrática Constitución de Weimar—, decisión que a partir de 1933 le costaría un largo exilio. Esta evolución en las ideas políticas se hallaba en realidad anticipada, veinte años atrás, en los presupuestos estéticos de Tonio Kröger y es justamente eso lo que hace de esta obra, con todo merecimiento, acreedora al título de “relato del siglo”.

3 El primer amor de Tommy Mann, muchacho de 14 años, fue Armin Martens, quien humilló los delicados sentimientos de su amigo cuando este, venciendo su natural timidez, reunió las fuerzas suficientes para declararlos, lo que le llevó a replegarse en sí mismo aún más que antes. Cuando unos diez años después empezó a tratar a Paul Ehrenberg, simpático, mundano, bonancible, el novelista era ya un hombre seguro de sí, sostenido por el éxito literario, y la relación de amistad homoerótica transcurrió por cauces más dichosos. En 1901 escribe a su hermano Heinrich que ha descubierto en sí “una felicidad sentimental indescriptible, pura e inesperada”, que le había enseñado “que en mí todavía queda algo sincero, cálido y bueno y no solo la ironía, que en mí aún no todo se ha visto devastado, desnaturalizado y carcomido por la maldita literatura”. Esta experiencia personal será decisiva para la superación del Romanticismo, porque en ella el artista lúcido, en lugar de desdeñar ese lado “sincero, cálido y bueno” de su corazón en nombre de la fría pasión de la literatura, maldice de esta y extiende confiado los brazos para palpar la “felicidad sentimental”, como lo haría cualquier burgués ingenuo. Ya no más ese aut-aut que enfrenta opciones vitales incompatibles, o el arte o la vida, toda vez que en este caso el arte, renunciando a sus pretensiones excesivas, se abandona gozosamente al enamoramiento de la bella vulgaridad de la vida. Como congruente culminación de este proceso, en 1905 Thomas Mann contrajo matrimonio con Katia Pringsheim, hija de un adinerado profesor judío, observando sin reservas todas las convenciones burguesas previstas para la ocasión.

Tonio Kröger presenta tres escenas de amor en sucesivas etapas de la vida del protagonista (14, 17 y 30 años). El objeto del primer amor es Hans Hansen; el del segundo, Inge Holm. En la tercera escena Tonio, solo en una sala de baile de un pueblo de Dinamarca, se encuentra por casualidad con sus dos amores de juventud, unidos en matrimonio. La interpretación de lo ocurrido se transfiere a una larga conversación intercalada en la peripecia del relato entre Tonio y la pintora Lisaveta Ivanovna y a la carta final que le remite a esta. Le revela a su amiga que al arte proporciona lucidez al artista, pero que él se halla fatigado de esas “náuseas del conocimiento” que estragan lo humano residente en él. Para él ahora, “lo normal, lo honrado y lo amable representan el reino de nuestras ilusiones: la vida en su seductora trivialidad”. ¿Qué artista romántico, poseído por ese rousseauniano amour de soi, persuadido de la importancia de su enfática misión, cantaría las alabanzas de la honradez normal y de su seductora trivialidad? Pues bien, Tonio Kröger lo hace y, no contento con ello, aun se resuelve a encomiar atrevidamente “las delicias de la vulgaridad”.

Lo nuevo de este relato, cuando se lee en perspectiva histórica y comparada, estriba en esa insólita fascinación del hombre artístico por la normalidad: la normalidad de la democracia, el humanismo, el pacifismo. En suma, la normalidad de la civilización. Lo abruptamente insinuado en Tonio Kröger Thomas Mann lo llevó a magistral consumación en su saga mítica José y sus hermanos (1933-1943). Su héroe, el José bíblico, compendia lo mejor de Tonio Kröger y de Hans Hansen. Es lúcido y artístico como el primero, pero también ingenuo y vital como el segundo: es un favorito de los dioses que lo tiene todo. Atrás quedan las oposiciones, que resultan felizmente integradas. “Todo hombre”, se lee en José y sus hermanos, “tiene y prefiere más o menos conscientemente una imagen, una idea predilecta que constituye para él un manantial de secretas delicias, alimenta su concepto de la vida y le sirve de sostén. Para José esta idea inefable era la cohabitación de lo carnal y lo espiritual, de la belleza y la sabiduría, la conciencia de estos méritos que se realzan mutuamente”.

4 “El relato del siglo” dibuja el camino para una domesticación del yo romántico, inflamado y salvaje, y en consecuencia, enteramente incompatible con la buena convivencia entre ciudadanos. El corazón del yo romántico alberga deseos infinitos y la convivencia democrática pone dique a esos deseos. El Romanticismo ha denostado esas limitaciones al grito de la libertad interior del artista y les ha retirado toda posible fuente de legitimidad. Tonio Kröger señala una dirección contraria: no anular el yo romántico —por supuesto que no: está en el origen de nuestra individualidad— sino educar sus excesos y civilizarlo. La era del conflicto irrebasable ha terminado; ahora se trata de desbrozar la escondida senda que conduce a una reapropiación consciente y voluntaria de los límites inherentes a la convivencia, no solo los exteriores que regulan una ordenada vida en común, sino también aquellas delimitaciones interiores que, lejos de alienarnos, nos constituyen como los individuos finitos y mortales que somos.

Y para culminar esa tarea hemos de desarrollar un fino sentido para percibir la verdad, bondad y belleza de esos límites, ese mismo sentido que movió a Tonio Kröger a enamorarse, contra toda evidencia, de la “seductora trivialidad” y de “las delicias de la vulgaridad”. El lema de la nueva época no será otro que aquel que se dio a sí mismo Goethe: “Limitarse es extenderse”

.http://cultura.elpais.com/cultura/2014/01/08/actualidad/1389180564_420175.html